El vigilante nocturno
Vigilante Nocturno Este relato tiene su razón de ser; yo conozco esas razones y con eso basta. Estaba donde muchos habían comenzado. En el baño. Y eso le traía recuerdos divertidos de su preadolencencia. Solo que a diferencia de sus primeros años de juventud, ya no necesitaba de la complicidad de unos azulejos para masturbarse, de hecho, había perdido la constancia y la habilidad; pero lo seguía haciendo de vez en cuando, por supuesto. Las costumbres son difíciles de erradicar. Tampoco necesitaba simular que estaba cagando para prenderse un cigarrillo, porque ahora tenía la edad suficiente para hacerlo sin que nadie le dijera nada. El tiempo había pasado, y eso podía notarse incluso en el modo de entretenerse… leer el suplemento deportivo o fantasear con el culo de la chica de la contratapa –una imagen que a cualquier hombre le gustaría grabar en sus retinas antes de volver a la cama y encontrarse con la mujer con la que se lleva casi 25 años de casados-, ...