El pequeño diablillo de Hellsinsky
El pequeño diablillo de Hellsinsky Dolegam intentaba hacer que su cabeza permaneciera en su lugar mientras repasaba una vez más el contrato que había firmado, trataba de hallar en él alguna laguna legal que le permitiera salir del cagadón que se había mandado. Su cabeza se mecía como un péndulo cada vez que resbalaba de la palma de su mano y caía al vacío, al parecer en su último intento de suicidio la soga de nylon de la que se había colgado le había roto no sólo la tráquea sino que también le había dislocado el cuello, ahora debía sostener su cabeza con ambas manos si quería que continuase en su lugar. Lo increíble no era que no haya muerto –a esta altura del partido morir para él sería una bendición-, lo increíble era que tras pasar tres noches en vela, releyendo continuamente los 6.666 artículos del contrato, todavía no había conseguido hallar una respuesta que le permitiera morir de una maldita vez en paz. El diablillo estaba allí con él, sentado sobre el estante más ...